Promueve el bienestar integral desde un enfoque inclusivo, ético y neuroafirmativo. A través de prácticas de atención plena, autorregulación emocional y estrategias adaptadas al entorno académico, el estudiantado desarrolla herramientas de autocuidado, reflexión crítica y apoyo mutuo, reconociendo la diversidad neurocognitiva como parte valiosa de la vida universitaria.